lunes, 20 de octubre de 2014

Tú tan sólo ilumíname..


Cuando tú decidas
Cuando tú estés yo estaré
Aunque tú no me lo pidas.
Cuando nadie siga
Sabes que yo seguiré
Junto a ti mientras caminas.

No somos sólo distintos,
Somos lluvia y somos sed
Que a una misma vez respiran.
Gotas en un laberinto
Tan grande que no las vé

No temas, tranquila, que yo seré
Seré el camino al que volver
Seré el abrazo en que te abrigas cuando nada salga bien
Una canción que no termina, el sueño cada anochecer
Y la sorpresa más sencilla
Tú tan sólo ilumíname
Con tu presencia
Cada día

Si te vas, descuida,
Que aquí yo te esperaré
Aunque nunca me lo pidas

Cuando te encierres tan dentro
Cuando a nadie quieras ver
No temas, tranquila, porque yo te escucharé

Seré el secreto que confías,
A quien más puedas querer
Esa canción que no termina,
El sol de cada atardecer
Y la sonrisa más sentida,
Tú tan sólo ilumíname
Con tu presencia
Cada día

Seré quien quieras cada vez,
El universo que me pidas
El camino al que volver
Y la canción que no termina
Estrella cada anochecer
Y la sorpresa más sencilla

Tú tan sólo iluminame
Con tu presencia
Cada día

Seré el secreto que confías
A quién mas quieras querer
Esa canción que no termina
Un beso cada atardecer
Y la sonrisa más sentida
Tú tan sólo iluminame
Con tu presencia

martes, 30 de septiembre de 2014

Por fin..





Como muy bien describe el compañero Nacho Mirás Fole (@rabudo1 y rabudo.com), vivir con incertidumbre en esta carrera sobre un alambre enjabonado,  me ha llevado a Aprender y sobre todo a Comprender, por fin,  muchas cosas.. quizás demasiadas.. Todas las doy por buenas..




Qué intenso es esto del amor,
Qué garra tiene el corazón, sí...
Jamás pensé que sucediera así.

Bendita toda conexión
Entre tu alma y mi voz, sí...
Jamás creí que me iba a suceder a mí.

Por fin lo puedo sentir,
Te conozco y te reconozco que por fin
Sé lo que es vivir
Con un suspiro en el pecho,
Con cosquillas por dentro...
Y por fin sé por qué estoy así.

Tú me has hecho mejor, mejor de lo que era...
Y entregaría mi voz a cambio de una vida entera.

Tú me has hecho entender que aquí nada es eterno,
Pero tu piel y mi piel pueden detener el tiempo... oh...

No he parado de pensar
Hasta dónde soy capaz de llegar,
Ya que mi vida está en tus manos y en tu boca.

Me he convertido en lo que nunca imaginé,
Has dividido en dos mi alma y mi ser,
Porque una parte va contigo aunque a veces no lo sepas ver.

Por fin lo puedo sentir,
Te conozco y te reconozco que por fin
Sé lo que es vivir
Con un suspiro en el pecho,
Y con cosquillas por dentro...
Por fin sé por qué estoy así.

Tú me has hecho mejor, mejor de lo que era...
Y entregaría mi voz a cambio de una vida entera.
Tú me has hecho entender que aquí nada es eterno,
Pero tu piel y mi piel pueden detener el tiempo... oh...

Mejor de lo que era...

Aquí nada es eterno...

jueves, 25 de septiembre de 2014

Que nada te distraiga de ti mism@..




Como los budistas, sé que la palabra no es el hecho, si digo “manzana” no es la maravilla innombrable que enamora el verano, Si digo “árbol”, apenas me acerco a lo que saben las aves; el caballo siempre fue y será lo que es sin saber que así lo nombro.
Sé que la palabra no es el hecho, pero sí se que un día mi padre bajó de la montaña y dijo unas palabras al oído de mi madre, y la incendió de tal manera que hasta aquí he llegado yo, continuando el poema que mi padre comenzó con algunas palabras.
Nacemos para encontrarnos (la vida es el arte del encuentro), encontrarnos para confirmar que la humanidad es una sola familia y que habitamos un país llamado Tierra. Somos hijos del amor, por lo tanto nacemos para la felicidad (fuera de la felicidad son todos pretextos), y debemos ser felices también por nuestros hijos, porque no hay nada mejor que recordar padres felices.
Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la Tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Además, el universo siempre está dispuesto a complacernos, por eso estamos rodeados de buenas noticias. Cada mañana es una buena noticia. Cada niño que nace es una buena noticia, cada cantor es una buena noticia, porque cada cantor es un soldado menos, por eso hay que cuidarse del que no canta porque algo esconde.
Eso lo aprendí de mi madre que fue la primera buena noticia que conocí.
Se llamaba Sara y nunca pudo ser inteligente porque cada vez que estaba por aprender algo llegaba la felicidad y la distraía, nunca usó agenda porque sólo hacía lo que amaba, y eso se lo recordaba el corazón. Se dedicó a vivir y no le quedaba tiempo para hacer otra cosa.
De mi madre también aprendí que nunca es tarde, que siempre se puede empezar de nuevo, ahora mismo, le puedes decir basta a la mujer (o al hombre) que ya no amas, al trabajo que odias, a las cosas que te encadenan a la tarjeta de crédito, a los noticieros que te envenenan desde la mañana, a los que quieren dirigir tu vida, ahora mismo le puedes decir basta al miedo que heredaste, porque la vida es aquí y ahora mismo.
Me he transformado en un hombre libre (como debe ser), es decir que mi vida se ha transformado en una fiesta que vivo, en todo el mundo, desde la austeridad del frío patagónico a la lujuria del Caribe, desde la lúcida locura de Manhattan al misterio que enriquece a la India, donde la Madre Teresa sabe que debemos dar hasta que duela.
Caminando comprobé que nos vamos encontrando con el otro, lenta, misteriosa, sensualmente, porque lo que teje esta red revolucionaria es la poesía. Ella nos lleva de la mano y debajo de la luna, hasta los últimos rincones del mundo, donde nos espera el compinche, uno más, el que continúa la línea que será un círculo que abarcará el planeta. Esta es la revolución fundamental, el revolucionarse instantaneamente para armonizar con la vida, que es cambio permanente, por eso nos vamos encontrando fatalmente para iluminar cada rincón.
Que nada te distraiga de ti mismo, debes estar atento porque todavía no gozaste la más grande alegría ni sufriste el más grande dolor. Vacía la copa cada noche para que Dios te la llene de agua nueva en el nuevo día.
Vive de instante en instante porque eso es la vida. Me costó 57 años llegar hasta aquí, ¿cómo no gozar y respetar este momento?Se gana y se pierde, se sube y se baja, se nace y se muere. Y si la historia es tan simple, ¿por qué te preocupas tanto?.
No te sientas aparte y olvidado, todos somos la sal de la Tierra. En la tranquilidad hay salud, como plenitud dentro de uno. Perdónate, acéptate, reconócete y ámate, recuerda que tienes que vivir contigo mismo por la eternidad, borra el pasado para no repetirlo, para no abandonar como tu padre, para no desanimarte como tu madre, para no tratarte como te trataron ellos, pero no los culpes porque nadie puede enseñar lo que no sabe, perdónalos y te liberarás de esas cadenas.
Si estás atento al presente, el pasado no te distraerá, entonces serás siempre nuevo. Tienes el poder para ser libre en este mismo momento, el poder está siempre en el presente porque toda la vida está en cada instante, pero no digas “no puedo” ni en broma porque el inconsciente no tiene sentido de humor, lo tomará en serio y te lo recordará cada vez que lo intentes.
Si quieres recuperar la salud abandona la crítica, el resentimiento y la culpa, responsables de nuestras enfermedades.
Perdona a todos y perdónate, no hay liberación más grande que el perdón, no hay nada como vivir sin enemigos. Nada peor para la cabeza y por lo tanto para el cuerpo, que el miedo, la culpa, el resentimiento y la crítica que te hace juez (agotadora y vana tarea) y cómplice de lo que te disgusta.
Culpar a los demás es no aceptar la responsabilidad de nuestra vida, es distraerse de ella.
El bien y el mal viven dentro de ti, alimenta más al bien para que sea el vencedor cada vez que tengan que enfrentarse. Lo que llamamos problemas son lecciones, por eso nada de lo que nos sucede es en vano.
No te quejes, recuerda que naciste desnudo, entonces ese pantalón y esa camisa que llevas ya son ganancia.Cuida el presente porque en él vivirás el resto de tu vida. Libérate de la ansiedad, piensa que lo que debe ser será, y sucederá naturalmente.

                                        Facundo Cabral.

sábado, 23 de agosto de 2014

Mira dentro..


Yo no pido tanto, nada que no pueda ser
Ni un minuto amargo con quien no quiera querer
Algo de luz este desconcierto,
Párame tú que al pedir me pierdo
Y luego ya no vuelo bien

Dejaré mi puerta bien abierta,
Para cuando quieras volver
Cuídate que el frío siempre acierta
Y si algo no marcha bien para ti encontraré,
Una nave espacial que nos lleve lejos
Donde no existan miedos ni soledad

Toma mi presente, mi futuro incierto
Y que el mundo nos recuerde por soñar despiertos
Que navegues siempre hacia mar abierto
Y si alguna vez te pierdes

Solo mira dentro, solo mira dentro...

No pedimos tanto, nada que no puedas ver,
Ni un segundo amargo con quien no quiera creer
Algo de luz a este desconcierto,
Párame tu que al pedir me pierdo
Y luego ya no vuelo bien

Déjame tu puerta bien abierta,
Para cuando quiera volver
Cuídame que el frío siempre acierta
Y si algo no marcha bien solo te buscaré
Y tu nave espacial volará tan lejos
Que encontraremos siempre la libertad

Dame tu presente, tu futuro incierto,
Y que el mundo nos recuerde por soñar despiertos
Que navegues siempre hacia mar abierto
Y si alguna vez te pierdes solo mira dentro

Déjame tu puerta bien abierta,
Ya sabes que los sueños siempre aciertan
Pero luego tal vez algo no salga bien
Y quiero tu luz muy cerca y a ti siempre volver.

Dame tu presente, tu futuro incierto
Que el mundo nos recuerde por soñar despiertos
Que navegues siempre hacia mar abierto
Y si alguna vez te pierdes solo mira dentro

Dame tu presente, tu futuro incierto
Que el mundo nos recuerde por soñar despiertos
Que navegues siempre hacia mar abierto
Y si alguna vez te pierdes solo mira dentro

lunes, 4 de agosto de 2014

La increíble transformación del ser..





Un río, desde sus orígenes en lejanas montañas, después de pasar a través de toda clase y trazado de campiñas, al fin alcanzó las arenas del desierto. Del mismo modo que había sorteado todos los otros obstáculos, el río trató de atravesar este último, pero se dio cuenta de que sus aguas desaparecían en las arenas tan pronto llegaba a éstas. Estaba convencido, no obstante, de que su destino era cruzar este desierto y sin embargo, no había manera. 

Entonces una recóndita voz, que venía desde el desierto mismo le susurró: “El Viento cruza el desierto y así puede hacerlo el río”.

El río objetó que se estaba estrellando contra las arenas y solamente conseguía ser absorbido, que el viento podía volar y ésa era la razón por la cual podía cruzar el desierto.

 “Arrojándote con violencia como lo vienes haciendo no lograrás cruzarlo. Desaparecerás o te convertirás en un pantano. Debes permitir que el viento te lleve hacia tu destino”.

¿Pero cómo esto podrá suceder?.

“Consintiendo en ser absorbido por el viento”.

Esta idea no era aceptable para el río. Después de todo él nunca había sido absorbido antes. No quería perder su individualidad. “¿Y, una vez perdida ésta, cómo puede uno saber si podrá recuperarla alguna vez?”.

“El viento”, dijeron las arenas, “cumple esa función. Eleva el agua, la transporta sobre el desierto y luego la deja caer. Cayendo como lluvia, el agua nuevamente se vuelve río”.

¿Cómo puedo saber que esto es verdad?.

“Así es, y si tú no lo crees, no te volverás más que un pantano y aún eso tomaría muchos, pero muchos años; y un pantano, ciertamente no es la misma cosa que un río.”

¿Pero no puedo seguir siendo el mismo río que ahora soy?.

“Tú no puedes en ningún caso permanecer así”, continuó la voz. “Tu parte esencial es transportada y forma un río nuevamente. Eres llamado así, aún hoy, porque no sabes qué parte tuya es la esencial.”

Cuando oyó esto, ciertos ecos comenzaron a resonar en los pensamientos del río. Vagamente, recordó un estado en el cual él, o una parte de él ¿cuál sería?, había sido transportado en los brazos del viento. También recordó –¿o le pareció?– que eso era lo que realmente debía hacer, aún cuando no fuera lo más obvio.

 Y el río elevó sus vapores en los acogedores brazos del viento, que gentil y fácilmente lo llevó hacia arriba y a lo lejos, dejándolo caer suavemente tan pronto hubieron alcanzado la cima de una montaña, muchas pero muchas millas más lejos.

 Y porque había tenido sus dudas, el río pudo recordar y registrar más firmemente en su mente, los detalles de la experiencia.

Reflexionó: “Sí, ahora conozco mi verdadera identidad“.



martes, 17 de junio de 2014

Volar kilómetros de cielo..


Como llegar al filo de tu cama
para cantarte un cuento, una canción
para abrazarte fuerte hasta que caigas
rendida entre mis brazos y mi voz. 

Y despertarte a besos en la cara
dos horas antes de que salga el sol
después de haberte calentado el agua
beberla a sorbos de mi corazón.

Voy a volar kilómetros de cielo, mi cielo
meterme entre tus sueños
y luchar contra tus miedos
y caminar kilómetros de asfalto
y de tanto
dejar quedar rendido
en tu interior. 

Me robaré una nube en el trayecto
el trino de la boca de un gorrión
también la estrella más leve del cielo
y el tiempo de las manos del reloj. 

Voy a dejarte el alma de mi cuerpo
el fuego de mis ojos y el calor
que sale de mi aliento y de mis dedos
para entibiar toda tu habitación.

Voy a volar kilómetros de cielo, mi cielo
meterme entre tus sueños
y luchar contra tus miedos
y caminar kilómetros de asfalto
y de tanto
dejar quedar rendido
en tu interior.

martes, 10 de junio de 2014

La ley del espejo..

 

Los acontecimientos que ocurren en la realidad son el «resultado». Cada «resultado» siempre tiene una «causa». Y esta causa se halla en su interior. Es decir, debe saber que la realidad de su vida es el espejo que refleja su interior. Por ejemplo, cuando se mira en el espejo se da cuenta de «¡Ah! Me he despeinado» o de «Hoy tengo mal color». ¿Verdad que sin espejo uno no puede verse a sí mismo? Considere que la vida es como un espejo. Gracias al espejo que es la vida podemos darnos cuenta de la propia persona y tenemos la oportunidad de cambiar. La vida está hecha para permitir desarrollarnos hasta donde sea.

(...) Existe lo que se llama la «ley de lo inevitable». Y si se estudia, se puede ver lo siguiente: de hecho, todos los problemas que surgen en la vida ocurren para hacernos dar cuenta de algo importante. Es decir, que no suceden por casualidad; pasa inevitablemente lo que debe pasar. Es decir, nunca nos pasa nada que no podamos solucionar. Todos los problemas que nos aparecen existen porque nosotros los podemos resolver, y si nos ponemos en ellos positivamente y con amor, después y sin ninguna duda nos reportarán algún beneficio que nos hará decir: «Me alegro de haber tenido ese problema, gracias al cual...».

 (...) Porque en el mundo de los sentimientos todo está entrelazado. Si se resuelve la causa, el resultado también tiene que cambiar.

El espejo que es la vida nos hace ver lo que es importante.

Una ley que dice «la realidad de nuestra vida es el espejo que refleja nuestro corazón». Es «la ley del espejo».

(...) Si nos llenamos el interior únicamente de insatisfacción, cada vez ocurrirán más acontecimientos que quieren expresar este descontento.
Y, al contrario, si tenemos el corazón siempre lleno de agradecimiento, ocurrirán más acontecimientos que nos harán sentir más agradecimiento.
«La vida es un espejo que refleja nuestro corazón.» Es decir que «ocurren acontecimientos que sintonizan exactamente con nuestro interior». O también se puede decir que «la causa que se halla en nuestro interior se hace realidad como efecto».

(...)Al igual que cuando nos miramos en un espejo podemos conocer nuestra propia imagen, si miramos lo que nos pasa en la vida podremos conocer qué tenemos dentro del corazón

Por ejemplo, si se mira en el espejo y ve que está despeinado/a, ¿qué hace?
Por mucho que extienda la mano para arreglar los cabellos de su imagen en el espejo, ¿verdad que no lo conseguirá? Probablemente lo que hará será extender la mano hacia su cabeza y los arreglará.
De forma parecida, para resolver de raíz los problemas de la vida hace falta eliminar la causa que se halla en el propio corazón. Si no cambiamos nuestro interior, y únicamente esperamos que cambien los otros y las situaciones, no conseguiremos lo que deseamos.

                                         La ley del espejo. Yoshinory Noguchi.